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Los juegos de representación
Una herramienta que favorece en tus pequeñines la capacidad de expresión y el desarrollo del lenguaje. Entérate de qué se trata.



En términos generales, el juego es casi sinónimo de vida y crecimiento, ya que es una actividad que implica: Placer, pues casi siempre suscita excitación y alegría; libertad, pues se realiza de manera voluntaria y por elección; es todo un proceso que comprende etapas, pasos, instrucciones, normas, etc., y significa indudablemente acción, pues involucra movimiento físico, ejercicio mental y requiere esfuerzo.

Por estas y otras múltiples razones, es que desde la educación se ha considerado el juego como de vital importancia en el proceso formativo de los pequeñines, desde lo psicológico, lo motriz y lo social.


La mímica o representación
Existen entonces muchos tipos de juegos, pero nos centraremos en esta oportunidad en los juegos de representación, aptos para pequeñines a partir de los dos años de edad, y que se basan en la interpretación, la dramatización de gestos y acciones, el diálogo, la imaginación, la ficción y el sentido de aventura.


Sus beneficios
Los juegos de representación constituyen un poderoso instrumento de comunicación y socialización que:

  • Estimulan la interacción y la cooperación con iguales

  • Amplían el conocimiento del mundo y preparan a los pequeñines para el trabajo en equipo.

  • Promueven el desarrollo moral, se constituyen en escuela de autodominio, voluntad y asimilación de normas de conducta.

  • Facilitan el autoconocimiento y el desarrollo de la conciencia personal

  • Estimulan el lenguaje verbal, corporal y desarrollan el pensamiento abstracto


Un ejemplo
Reúne a tu pequeñín con sus amiguitos y dirígeles el siguiente juego de “transmisión de mensaje”:

  • Este juego tiene público, así que convoca a todos en casa para que sean los espectadores.

  • Deja a un solo pequeñín dentro del recinto donde vayan a jugar, mientras los demás chiquitines van afuera por un momento.

  • A continuación, comienza tú imitando una acción, por ejemplo, un elefante bañándose, y luego pídele al pequeñín que dejaste dentro del recinto, que lo represente de nuevo para otro pequeñín, que harás entrar enseguida al salón.

  • Así sucesivamente, cada pequeñín representará la acción para el amiguito que
    vayas haciendo entrar al salón.

  • Una vez hayan terminado la representación, les pedirás que en orden sucesivo también, pero invertido, es decir, comenzando desde el último pequeñín hasta el primero, te narren de forma verbal qué fue lo que representaron.


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