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El baño del recién nacido



La higiene es fundamental para tu bebé pues su capacidad de respuesta al nacer es muy limitada. Cuando nace, tu pequeñín está cubierto con una sustancia blanquecina y cremosa muy adherida a su piel que se llama vernix caseosa y le sirve para protegerse del frío. Es mejor que no intentes removerla durante el baño pues ésta se eliminará espontáneamente, en unos pocos días.


Además de garantizar una higiene adecuada, el baño estimula el desarrollo sicomotor, brinda experiencias sensitivas (frío, calor, humedad, etc.), incita al juego, estimula la circulación, relaja y produce sueño en tu pequeñín.

Se recomienda que bañes a tu bebé desde el segundo día. Puede ser en la mañana o en la tarde y, en lo posible, con la participación tanto tuya como de tu pareja. Es adecuado realizarle el baño de esponja que es sin introducirlo en el agua, al menos, hasta que caiga el cordón umbilical. A propósito, es muy importante que seques bien el cordón umbilical para evitar infecciones.

Lo más aconsejable es que utilices una bañera de plástico que te ofrece seguridad y comodidad. La duración del baño durante los primeros meses debe ser de cinco minutos como máximo y el agua debe estar a una temperatura de 37 grados. Lo ideal es que bañes a tu pequeñín en un cuarto con una temperatura aproximada de 20 grados que no tenga corrientes de aire. Si el agua que utilizas no es potable debes hervirla. Además debes tener en cuenta que si vas a bañar a tu pequeñín debes tener las manos bien lavadas, las uñas cortas y no usar joyas para evitar que lastimes la piel de tu bebé.

La hora del baño depende de las necesidades de cada familia, a veces, en climas muy cálidos pueden requerirse dos baños. Es bueno conservar los mismos horarios cada día para la alimentación y la limpieza de tu pequeñín, pues así vas acostumbrándolo a una rutina que facilitara su adaptación y manejo.

Es importante que uses un jabón suave y se lo apliques a tu bebé a través de una espuma o toalla pequeña. En cuanto al champú lo recomendable es utilizarlos dos o tres veces por semana.

El proceso del baño
La higiene es fundamental para tu bebé pues su capacidad de respuesta al nacer es muy limitada. Cuando nace, tu pequeñín está cubierto con una sustancia blanquecina y cremosa muy adherida a su piel que se llama vernix caseosa y le sirve para protegerse del frío. Es mejor que no intentes removerla durante el baño pues ésta se eliminará espontáneamente, en unos pocos días.

Además de garantizar una higiene adecuada, el baño estimula el desarrollo sicomotor, brinda experiencias sensitivas (frío, calor, humedad, etc.), incita al juego, estimula la circulación, relaja y produce sueño en tu pequeñín.


Se recomienda que bañes a tu bebé desde el segundo día. Puede ser en la mañana o en la tarde y, en lo posible, con la participación tanto tuya como de tu pareja. Es adecuado realizarle el baño de esponja que es sin introducirlo en el agua, al menos, hasta que caiga el cordón umbilical. A propósito, es muy importante que seques bien el cordón umbilical para evitar infecciones.

Lo más aconsejable es que utilices una bañera de plástico que te ofrece seguridad y comodidad. La duración del baño durante los primeros meses debe ser de cinco minutos como máximo y el agua debe estar a una temperatura de 37 grados. Lo ideal es que bañes a tu pequeñín en un cuarto con una temperatura aproximada de 20 grados que no tenga corrientes de aire. Si el agua que utilizas no es potable debes hervirla. Además debes tener en cuenta que si vas a bañar a tu pequeñín debes tener las manos bien lavadas, las uñas cortas y no usar joyas para evitar que lastimes la piel de tu bebé.

La hora del baño depende de las necesidades de cada familia, a veces, en climas muy cálidos pueden requerirse dos baños. Es bueno conservar los mismos horarios cada día para la alimentación y la limpieza de tu pequeñín, pues así vas acostumbrándolo a una rutina que facilitara su adaptación y manejo.

Es importante que uses un jabón suave y se lo apliques a tu bebé a través de una espuma o toalla pequeña. En cuanto al champú lo recomendable es utilizarlos dos o tres veces por semana.


Baños de sol
El sol es una fuente importante de vitamina D para tu pequeñín. Este baño se efectúa poniendo a tu bebé desnudo bajo los rayos del sol en las horas de la mañana, que es la hora más apropiada. La exposición debe ser directa, es decir, sin vidrios ni cortinas de por medio. Debes iniciarlo con dos o tres minutos por cada lado, prolongando este baño poco a poco, aunque sin pasar de treinta minutos en total. Los ojos se protegen poniendo la cara de tu pequeñín en la sombra o cubriéndola con un pañuelo oscuro.

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